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REVISAR EL BARCO

¡Buenas navegantes!

En el siguiente post hablaremos de como revisar el barco y tenernelo apunto para la temporada que se aproxima y experimentar la #otraformadenavegar.

Llega el buen tiempo y con él, las ganas de preparar el barco y empezar a realizar salidas de navegación. En un par de horas se puede hacer una revisión con bastante detalle que nos evitará problemas que pudieran dar al traste con nuestras próximas vacaciones.

Siguiendo estos 13 puntos, evitaremos un alto porcentaje de los fallos más típicos que pueden fastidiarnos durante una travesía.

Punto 1: Revisar las rejillas de aspiración y pasacascos

La proliferación de vida marina se encarga de obstruir las entradas y salidas de agua hasta el punto de inutilizar los sistemas. Cuando el barco esté fuera del agua, es el momento perfecto para dejar todos los pasacascos y rejillas totalmente limpias y preparadas para recibir el antifouling.

Gastemos un poco de tiempo y limpiemos bien, pues las entradas y salidas de refrigeración tienen que estar totalmente despejadas, ya que una entrada de refrigeración con obstrucción bien taponada, puede acabar con la vida del motor en pocos minutos.

Punto 2: Revisar los ánodos de sacrificio

Si están más de un 30% consumidos, ni lo piense. Hay que cambiarlos. Y si no los cambia, debemos cepillarlos con una pequeña radial para quitarles esa capa blanca de sales de zinc que impiden su correcta oxidación y, por tanto, la buscada protección catódica.

Con respecto a los ánodos, no debe olvidar los que se encuentran dentro de la embarcación atornillados al motor o al intercambiador de calor. También se desgastan y deben ser sustituidos, so pena de dar pie a averías muy costosas. No dude en su sustitución a poco que estén algo gastados.

Punto 3: Revisar los grifos de fondo

Hay que aprovechar que el barco esté fuera del agua. Debemos abrir y cerrar todos los grifos de fondo y, si están muy duros, aplicarles un poco de vaselina o aceite. Para evitar el bloqueo, hay que girarlos de vez en cuando, operación esta, que no realizamos casi nunca en muchos barcos. Sólo, si él grifo está gripado y es imposible hacerlo girar, debemos pensar en sustituirlo y este el momento perfecto.

Punto 4: Tubos y latiguillos

Los tubos que salen de los grifos de fondo pueden ir a desagües del baño, salidas del fregadero de la cocina, así como tubos de entrada y salida del circuito de refrigeración del motor o de otros sistemas de refrigeración, en caso de llevar instalados un generador, aire acondicionado o desaladora (entre otros sistemas). En cualquier caso, se trata de inspeccionar el aspecto de todos los tubos del barco y, en especial, aquellos que tienen conexión con válvulas o pasacascos.

También debemos inspeccionar los tubos que llevan el líquido anticongelante de refrigeración, ya que pueden fallar más rápidamente que los que llevan solo agua. Al moverlos ligeramente observaremos si el material está próximo al fin de su vida útil. En esta parte de la inspección no está de más prestar atención a las bridas que aprietan y aseguran la estanqueidad. A veces ceden y se estropean y, si fallan, pueden conducir a una vía de agua. Conviene observarlas.

Punto 5: Un vistazo al tubo de bocina del eje de la hélice

Si este deja pasar un poco de agua, esto quiere decir, que solo entre agua con el eje del motor cuando está girando y en una cantidad mínima de un pequeño vaso de agua cada jornada de navegación, estamos dentro de lo normal.

Debemos fijarnos en que las dos llaves que permiten el flujo de agua de la refrigeración del prensaestopas están abiertas a tope y que nadie las haya cerrado durante la invernada.

Punto 6: Los soportes del motor (sinemblock)

Una inspección sobre los sinemblocks nos delatará si se encuentran demasiado oxidados, con los pernos corroídos o la goma deteriorada y fracturada. Si hubiera que cambiarlos, hagámoslo de dos en dos para no perder la alineación del motor.  

En la mayoría de los astilleros, para ahorrar en costes, ponen acero normal y, a veces, sin zincar o bicromatizar, cuando lo correcto hubiese sido montar acero inoxidable en calidad 316. Pero ahora que nos toca a nosotros reparar o poner a punto, en nuestro barco no lo dudemos. Siempre que se pueda, todo debe ser sustituido por acero inoxidable 316, pues este durará casi para siempre, mientras que el resto se deteriorará con más rapidez por mucha capa de bicromatizado que lleve.

Punto 7: Revisar las baterías

Si no son de tipo sellado, ha llegado el momento de revisar el nivel del electrolito y rellenar un poco con agua destilada si fuese necesario.

Para comprobar cómo están de bien o de mal, debemos tener un medidor de tensión y mirar cómo cae esta al conectar luces y aparatos eléctricos en la embarcación. Si no se ha podido cargar las baterías en invierno, debemos conectar un cargador durante una noche para llevar la carga al máximo.

No obstante, debemos medir la tensión o mirar el nivel de carga si el barco lleva indicador y consumir amperios durante un tiempo. Si la tensión desciende de forma inadecuadamente rápida, a pesar de comenzar con ellas a plena tensión (carga), estas estarán esperando ser sustituidas, pues la sulfatación las ha degradado de forma irreversible.

Punto 8: Revisar las correas

Se trata de echar un vistazo en sólo 15 segundos a su aspecto y a la tensión que tienen. Si la goma está resquebrajada debemos pensar en cambiarlas, pues probablemente hayamos perdido la cuenta del número de años que llevan trabajando sin ser sustituidas. No obstante, lo que es más normal, es que estén un poco flojas, en cuyo caso debemos recuperar la tensión para que arrastre bien el giro de la bomba de agua y del alternador.

Con un par de llaves fijas o de tubo resolveremos el problema en un cuarto de hora.

Punto 9: Revisar la rueda de paleta o “Impeler”

En el interior de la bomba de refrigeración del motor trabaja una rueda de paletas de goma, también llamada “impeler”, la cual, necesita al menos una inspección. Si las paletas tienen el menor signo de fatiga en la goma debemos cambiarla, operación ésta que se hace con bastante facilidad.

Punto 10: Niveles de aceite

Es obvio y necesario comprobar el nivel de aceite del motor, aunque muchas veces ni siquiera nos molestamos en mirarlo. Lo cierto es, que los motores marinos son muy duros y agradecidos. Se han dado casos de motores con el nivel de aceite muy por debajo del mínimo y trabajando sin rechistar con un aceite tan quemado y negro como el hollín. Esto supone una imprudencia que sólo puede reducir en gran medida la vida del motor y simplemente se puede solucionar con una medición de la varilla y un cambio de aceite periódico. Si este es el caso, no dude en aprovechar la ocasión para sustituir también el filtro del aceite.

Punto 11: Revisar el sistema de ignición

Indicado sólo para los motores de gasolina. Suele ser un lugar común en los problemas de arranque. Revise que los cables que salen de las bobinas hacia las bujías están limpios y bien apretados en ellas para asegurar un perfecto contacto.

Si estuviesen sucios, podemos limpiarlos con un disolvente de pinturas, pues la suciedad solo puede conducir a la derivación de la corriente que produce la chispa. Si presentaran mal aspecto, no lo dude… cámbielos y de paso las bujías.

Punto 12: Revisar el separador de agua en el combustible

Sólo los motores un poco potentes lo llevan. Olvídese de ello en los fuerabordas o pequeños diésel de menos de 50 caballos de potencia. Pero si nuestro barco lleva uno instalado es porque le viene bien y debemos inspeccionarlo.

Miremos si se ha acumulado agua en el separador que deba ser eliminada y, de paso, observaremos el color que presenta el combustible. Son algunos, los casos que conocemos, en los que durante el invierno y con la condensación de agua en el depósito de gasoil, los hongos negros han crecido y dejado el gasoil listo para atascar los inyectores.

El separador y filtro es una barrera perfecta que nos permitirá observar si el combustible tiene buena pinta con su dorado tono ambarino. Cuando hay problemas con el combustible, el aspecto de este no deja lugar a dudas. En este caso debemos sustituirlo, limpiar el tanque y cambiar los filtros de combustible y, en el peor de los casos, limpiar el sistema de inyección del motor.

Punto 13: Jarcia y velas

Hasta este punto, todo lo citado es para todo tipo de embarcaciones. Pero si nuestro barco es un velero, no debemos dejar de inspeccionar la jarcia, aunque sea solo por encima, pues una inspección ocular será capaz de detectar al menos una parte de los posibles problemas que pudieran producirse durante la navegación estival. 

Recuerde que los cables de acero, en la inmensa mayoría de los casos, se rompen en sus terminales con los tensores o enganches al palo. Y antes de hacerlo, suelen mostrar marcas de oxidación en el interior del terminal, cuando no algún hilo de acero deshilachado, siendo esto signo inequívoco de la necesaria sustitución, aunque no suficiente, pues hay cables que presentando buen aspecto pueden llegar a fallar. Lo suyo, es hacerse con un cepillo suave de hilos de acero con el que frotar la unión de los terminales y ser bien exigentes ante la presencia de manchas de oxidación.

La jarcia de labor, es decir, cabos, drizar y escotas, puede dar un buen susto en caso de rotura. La clave es la edad del cabo. Si llevan más de 10 años sin ser cambiados, debemos prestar especial atención, pues cuando una driza falla, esta no avisa y parte sin más, lo cual es bastante desagradable al hacerlo siempre en el momento de más tensión y, por tanto, en condiciones de viento fuerte con mala mar.

Peor aún, si lo hace un cabo de enrollador de Génova en el momento de la maniobra de recogida, pues si esta falla, es muy probable que nos metamos en un lío. Si lo que se rompe es una escota de vela de proa, esta lo hará cuando cargue la racha o cuando la tensión sea importante, lo cual implica que estaremos navegando con fuerte viento y, sin lugar a dudas, el violento flameo puede llegar a ser peligroso al intentar agarrar el puño de escota para solventar esta molesta situación.

Ofrecemos un recorrido no exhaustivo por los puntos a inspeccionar antes de echarlo al agua y con el barco aún en varada, para asegurar una rápida puesta en marcha y un veraneo más feliz.

¡Navegantes! Los 13 puntos revisados por nosotros mismos que evitarán otros problemas que pudieran derivar en caso de fallo o deterioro de alguno de estos elementos a inspeccionar y, por tanto, menos razones que pudieran ser causa de infortunios posteriores. Se trata de observar con atención y poder detectar a tiempo lo que en un futuro fallaría con seguridad. Y es que todo llega a su vejez y, por consiguiente, a producir averías. Pero si sabemos leer en las señales que nos ofrecen los materiales, conseguiremos actuar a tiempo con previsión y conocimiento.

Desde el Centro Andaluz del Navegante esperamos que sirva de utilidad el post, estamos a vuestra disposición para resolver cualquier duda. 

Para mayor información no dude en CONTACTAR o llamarnos al 669 94 00 50.

¡Buena mar y buenos vientos navegantes!

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